sábado, 27 de octubre de 2012

De la Gran Manzana a la tarta de manzana

Ya os hablé aquí del Kaffee und Kuchen, o la hora del café con tarta, esa institución alemana que vendría a ser nuestras merienda, las once u onces, la lonche (y seguro que alguna denominación más habrá), según el país hispanohablante en el que se esté. También mencioné que en Sajonia, la cultura cafetera tiene una larga tradición, con algunos de los cafés más antiguos de Alemania, e incluso de Europa.

Como no podía ser de otra manera, las tartas acompañan las temporadas, y llegado septiembre son las manzanas las elegidas para asociarse con el café. Así que aquí va la segunda tarta para la sección "las tartas de Angela" (con lo que queda dicho que la tarta no es mía sino prestada ;-): una tarta sueca de manzana.

Apfeltorte

Ingredientes
Para la base:
125 g de azúcar (50 g + 75 g)
75 g de harina de trigo
75 g de maicena
25 g de azúcar avainillado casero (o medio paquete de azúcar avainillado industrial)
1 cucharadita de levadura en polvo
3 huevos (separadas las claras y las yemas)
3 cucharadas de agua templada
1 pizca de sal

Para el relleno:
100 g azúcar
1 kg de manzanas
1 sobre (100 g) de pudding de vainilla*
250 g de queso mascarpone

1 cucharada de virutas de chocolate

*Al parecer, al menos en España, se puede comprar en la cadena Lidl. Cualquier otra recomendación es bienvenida en los comentarios ;)


Preparación
Ponemos el horno a precalentar a 200° C. Empezamos entonces con el bizcocho. Para ello batimos a punto de nieve las claras de huevo con una pizca de sal e incorporamos 50 g de azúcar al final. En un bol aparte batimos las yemas de huevo con 75 g de azúcar y el azúcar avainillado. Cuando estén cremosas, añadimos lentamente 3 cucharadas de agua templada.
Ahora incorporamos las claras a punto de nieve a las yemas batidas, en dos pasos y mezclando con movimientos envolventes con ayuda de una espátula. Finalmente tamizamos la harina, la maicena y la levadura sobre la mezcla anterior. Batimos a mano intentando que la masa quede aireada. Horneamos la masa unos 25 minutos en un molde redondo de fondo desmontable previamente engrasado con mantequilla.

Mientras se hornea el bizcocho pelamos las manzanas y picamos en trozos pequeños que mezclamos con 100 g de azúcar. Preparamos el pudding de vainilla siguiendo las instrucciones del paquete. Añadimos las manzanas picadas. Removiendo todo el tiempo llevamos al punto de ebullición y entonces bajamos el fuego y dejamos hervir a fuego lento un par de minutos sin parar de remover. Retiramos del fuego y dejamos enfriar de 5 a 10 minutos.

Una vez sacado el bizcocho del horno y después de que haya enfriado algo lo abrimos por la mitad (horizontal) y extendemos una capa generosa de mascarpone. Pegamos las dos mitades y repartimos la crema de vainilla con manzanas por encima de la superficie. Dejamos enfriar un poco y metemos en la nevera para que acabe de enfriar (mínimo 2 horas). Antes de servir la tarta, la decoramos con virutas de chocolate y ¡a merendar!

Apfeltorte

martes, 2 de octubre de 2012

Nueva York en la distancia

(Aviso importante: post pastoso, y ya se sabe, el que avisa no es traidor.)

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Nueva York en la distancia son los 6000 km de distancia física y las cuatro semanas de distancia temporal que nos separan ahora. Pero, en realidad, Nueva York está a una décima de segundo. Ese es el tiempo que necesito para volver mentalmente a caminar por sus calles, a disfrutar de sus parques, a probar comidas exóticas y a pararme a observar a la gente. Cinco semanas dan para mucho y ahora tengo esa sensación de "haber vivido" un poco allí, sin pretender caer en la pedantería de decir que he vivido como un "local", o como un lugareño, porque ello supondría haber hecho cosas como pagar la factura de la luz, hacer algún fastidioso trámite administrativo o llevar a los niños, si los tuviera, al colegio, por poner algún ejemplo, y eso, como que no lo he hecho. A pesar de ello, sí que tengo esa sensación de conocer un poco su cotidianidad. Volvería ahora mismo a Nueva York, pero vivir, lo que se dice vivir, solo lo haría si fuera millonaria, muy millonaria. Creo que ya no tengo edad ni energía para el ritmo de la ciudad, que es brutal y que parece consumir hasta el límite la energía de sus habitantes. Nunca antes había visto tales niveles de agotamiento entre la gente que vuelve en metro del trabajo a casa. ¿Será por eso que apenas se ven viejos?

Divagaciones aparte, en esa décima de segundo en la que se acorta la distancia, puedes volver a ver Manhattan desde la distancia de Staten Island, al otro lado de la bahía.

New York

O descubrir tesoros como el pequeño faro rojo bajo el puente de Washington en el norte de la isla, después de un estupendo paseo en bicicleta siguiendo la orilla del río Hudson.

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Puedes volver a disfrutar de la romántica vista desde Queens.

Calvary Cementery, Queens, NY

O pasear por el Bronx y descubrir sus panaderías de tiempos pasados en Little Italy. Como esta que resultó ser en la que se rodó la película "Just desserts", según me explicó un vecino que me observaba con curiosidad mientras hacía la foto (¡si es que una tiene ojo para captar localizaciones cinematográficas!).

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Una décima de segundo para volver a ver los colores de Coney Island tras una tormenta de verano.

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Y como no, las horas ociosas en los parques, los únicos sitios de la ciudad en los que se puede escapar un poco del aplastante calor del verano (sin congelarse bajo ningún aire acondicionado) y aprovechar para saborear con calma alguna de las delicias locales.

IMG_2934New York 20121New York 20122

Ya lo dije, iba a ser pastoso. Hasta la próxima digresión. Un saludo :)

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