viernes, 18 de abril de 2014

Curry de poscuaresma

Esto es el desenfreno, dos entradas seguidas en menos de una semana. Pero es que hay recetas que necesitan ver la luz del día de inmediato, antes de que acaben perdidas por los abismos de la memoria RAM (que nada tiene que ver con la leche).

Poscuaresmal por si os quedan restos de pescado desperdigados por el congelador. Aunque a ver, ¡que levante la mano el que haya ayunado durante la Cuaresma! No sé si os sorprenderá, que sé que mis lectores sois gente de mundo, pero por Alemania el ayuno cuaresmal es una cosa que practican muchas, pero muchas personas, de todas las edades, con más o menos creencias religiosas, esto último es casi secundario. La carne es naturalmente el producto vetado por excelencia, pero son muchos los que además se han pasado las últimas semanas renunciando al chocolate, a los dulces o al alcohol.

Así que antes de volver a lanzarnos a las salchichas, aquí queda esta receta poslocura: sopa de pescado al curry.


Ingredientes (para unas cuatro personas)
400 g de patatas
2 boniatos medianos
150 g de judías verdes frescas
2 zanahorias medianas
125 g de salmón congelado
100 g de gambas peladas congeladas
1 l de caldo de pescado
3 cucharadas de salsa de tomate
1 diente de ajo
3 o 4 tallos de cebolleta
1 dado de jengibre fresco pelado
1 cucharada de pasta de hierba limón (lemon grass)*
1 cucharadita de granos de pimienta negra
2 estrellas de anís estrellado
1 cucharadita de eneldo
1 cucharada de curry en polvo
1 lima
sal

Preparación
  1. En un mortero machacamos la pimienta y el anís estrellado.
  2. Picamos finos el ajo, el jengibre y los tallos de cebolleta.
  3. Pelamos y chascamos las patatas, los boniatos y las zanahorias.
  4. Lavamos las judías verdes y les cortamos las puntas.
  5. Calentamos un poco de aceite en una olla y rehogamos unos minutos el ajo, el jengibre y la cebolleta. Añadimos la cucharada de curry y lo tostamos ligeramente. Añadimos las mezcla de especias del mortero. Incorporamos la salsa de tomate.
  6. Echamos los trozos de patata y boniato, la zanahoria, las judías verdes y disolvemos todo con el caldo de pescado. El caldo deberá cubrir bien todos los ingredientes. Si hace falta añadimos más caldo o un poco de agua.
  7. Subimos el fuego hasta que empiece a hervir. Entonces tapamos la cazuela, bajamos el fuego y tenemos unos 20 minutos hasta que la patata esté tierna.
  8. Apagamos, añadimos el eneldo y la pasta de hierba limón. Probamos y sazonamos a gusto. Entonces ponemos el salmón y las gambas y tapamos. El calor residual es suficiente para hacer el pescado.
Recomendaciones:
- A mí me gusta que la sopa sea más bien cremosa, por eso, antes de servir, saco unas cuantas patatas con algo de líquido y las trituro en la batidora. Este puré le da a la sopa una consistencia cremosa muy buena.
- Se puede servir con unos trozos de lima, decora, y a los que les guste el toque ácido que se lo den.

* O dos tallos de hierba limón fresca. Yo en Sajonia es lo que encontré, que ya es mucho. Si vosotros no encontráis alguno de los ingredientes raros, no pasa na. Aunque el que no debería faltar es el curry, lógicamente. Si faltara, cambiadle al menos el nombre a la receta, ¿vale?

sábado, 12 de abril de 2014

Una de huevos

¿Que qué hacen los alemanes cuando se acerca la Pascua? Pues sacar los huevos. De todos los tonos y colores. En Berlín también se veía, es una costumbre en todo el país, pero aquí en el pueblo no hay jardín que se precie que no esté adornado a estas alturas ya con los huevos de Pascua. Me he dado un paseo por los alrededores para enseñároslo.


Normalmente cuando llega la época de poner los adornos de Pascua, la naturaleza todavía no ha explotado completamente, pero este año como el invierno no ha sido invierno, algunos brotes se han adelantado a la Pascua.



Por esta zona destaca la tradición de los sorbios, o sorabos, de quienes os hablaba en la entrada anterior, por una decoración de los huevos con diferentes técnicas que resultan en un verdadero trabajo de filigrana.



Como la cosa va de huevos, os dejo una receta de unos rellenos. Receta retro viejuna si me preguntáis, pero perfecta para la Pascua. Y ya que estamos, ¿por qué no esconder una sorpresa —una nuez o dátil, sin hueso por favor, no vayáis a desdentar al cuñado— en uno de los huevos y hacer que el que la encuentre, pues no sé, friegue los platos?

Ea! Aquí van unos huevos rellenos con crema de brecamel.


Ingredientes
4 huevos
1 brécol o brócoli
100 g de queso fresco a las finas hierbas, o a las hierbas, punto
1 lata (unos 150 g) de bonito en aceite
2 cucharadas de kétchup
2 cucharadas de mayonesa
5 cucharadas de leche
sal, pimienta y nuez moscada
aceite de oliva
Opcional: media nuez pelada o un dátil sin hueso

Preparación
  • Limpiamos el brócoli y lo cocinamos 15 minutos al vapor. Cuando los tallos estén tiernos (se puede comprobar pinchando con un tenedor), lo sacamos y lo dejamos enfriar.
  • Mientras tanto preparamos el relleno retro-viejuno de bonito de lata con salsa de kétchup y mayonesa. Para ello sacamos el bonito a un bol, desmenuzamos bien y añadimos las exquisitas salsas de kétchup y mayonesa hasta obtener una mezcla a nuestro gusto.
  • Partimos los huevos cocidos por la mitad (a estas alturas no habrá que explicar cómo cocer un huevo, ¿no?) y sacamos las yemas que rallamos finas.
  • Para preparar la crema de brecamel, trituramos el brećol en un robot hasta obtener una pasta, o lo aplastamos con un tenedor, a conciencia, en su defecto. Después incorporamos la crema de queso a las finas hierbas y las cucharadas de leche. Estas un poco a ojo, dependerá de la humedad de la mezcla anterior, del queso utilizado, etc. Salpimentamos y añadimos una pizca de nuez moscada. Deberá quedarnos una crema tipo besamel.
  • En una fuente extendemos la crema de brecamel y vamos colocando las claras cocidas de huevo rellenas de la mezcla de bonito.
  • Finalmente adornamos con la ralladura de las yemas y podemos un hilo de aceite (o un chorretón, según la maña que nos demos)
Et voilà ! Huevos rellenos para Pascua.

sábado, 25 de enero de 2014

La boda de las avecillas


La víspera del 25 de enero los niños de Alta Lusacia (sip, aquí es donde vivo) colocan un plato en la ventana de casa o frente a la puerta, siguiendo una tradición sorbia conocida como "la boda de las avecillas" (Vogelhochzeit). Al amanecer, los platos estarán repletos de dulces y panecillos con forma de pájaro o de nidos. Así es como las aves agradecen el alimento que reciben durante el invierno, los granos que los humanos cuelgan en los árboles o ponen en las casitas para pájaros cuando los campos están cubiertos de nieve y es más difícil encontrar alimento.


Me había propuesto preparar algunos de los dulces para este día, incluso iba a hacer un curso para aprender a hacerlos, pero el curso lo cancelaron por falta de participantes (es lo que tiene vivir en la tundra) y sin la cita programada a mí, como que se me fue el tiempo en otros menesteres. El caso es que no quería dejar pasar la ocasión sin enseñároslos, así que me he pasado por la panadería (¡único establecimiento del pueblo!) y he comprado algunos. Y de paso socializo un poco y los vecinos se van acostumbrando al acento raro de la nueva :D


Los nidos de pájaro llevan una base de galleta, crema de mantequilla y cobertura de chocolate. Los pajarillos pueden ser de brioche, aunque también se hacen nidos o pájaros completamente de merengue. Y bueno, a ver si el año que viene ando más espabilada.

martes, 24 de diciembre de 2013

La Navidad en Sajonia...

...está llena de estrellas de Moravia, originarias de la pequeña localidad de Herrnhut.


... y repleta de mercadillos de Navidad, como el de la ciudad de Bautzen con su torre inclinada, uno de los mercados más antiguos de Alemania.


La Navidad en Sajonia ofrece además uno de los dulces navideños más tradicionales, el pan especiado Lebkuchen, más conocido en la zona como Pfefferkuchen, el que se elabora en la localidad de Pulsnitz, que todos los años celebra ya a principios de noviembre un mercado dedicado exclusivamente a esta especialidad.

 


Sin embargo, si le preguntáis a cualquier sajón por el dulce navideño más tradicional, no dudará en afirmar que es ¡el Stollen! Si son además varias las personas a las que preguntáis, puede que os pase como a mí al lanzar la pregunta en uno de mis cursos de español, que se iniciará una animada discusión sobre la peculiaridad de cada receta familiar y sobre los ingredientes especiales en cada una.

Si alguien quiere probar la que yo aprendí, aquí os dejo una receta para pastelillos de Stollen, la versión mini de este pan navideño.

Con esto solo me queda desearos unas muy...


¡...y hasta  el año que viene!