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domingo, 5 de agosto de 2012

Nueva York y sus puestos de comida en la calle

¿Quién no ha querido comerse un perrito caliente en las calles de Nueva York como hemos visto en tantas y tantas películas? Yo, la primera, confieso. A estas alturas, cualquiera que se haya pasado por este blog un par de veces conocerá mi afición a los puestos de comida callejera, afición que se agravó el año pasado en Vancouver cuando descubrí la pasión norteamericana por este tipo de comida.

Parked! 2012Parked! 2012Parked! 2012Parked! 2012

Ayer sábado se celebraba en Nueva York Parked!, una reunión anual de los mejores puestos de comida callejera de la ciudad, los popularmente conocidos como food trucks, que más allá de las comidas clásicas como perritos, hamburguesas o pizza, se han ido especializando para ofrecer delicias como tacos de kimchi, perritos de langosta, queso a la plancha o cajas bento taiwanesas. Sí, los ojos como platos (por seguir en jerga gastronómica) se me pusieron también a mí. Juzguen ustedes mismos...

Parked! 2012Parked! 2012Parked! 2012

Seguiremos informando desde las calles de Nueva York :-)

Parked! 2012

lunes, 4 de julio de 2011

De comida con un paisano

Desde hace un tiempo soy asidua practicante del intercambio de casas. Sí, sí, igual que en la peli "Vacaciones" y, aunque todavía no he tenido la oportunidad de abrirle la puerta a Jude Law, ni me he encontrado una videoteca como la que tenía el personaje de Cameron Díaz en la peli, he conocido a gente realmente estupenda. Eso sin mencionar la azotea con vistas al Puente de Queensboro de la que pude disfrutar en Manhattan o el miniapartamento vintage (esta palabra me repatea, la incluyo solo para subir las búsquedas ;-) en Estocolmo.
Esta forma de alojamiento requiere un poco de organización adicional, correos de un lado para otro, negociación de fechas, condiciones... plus una dosis alta de confianza en desconocidos pero, para mí, hasta ahora, siempre ha merecido la pena.

Ahora, otra idea basada en un concepto similar es la del intercambio en la mesa. Imaginad viajar a algún sitio y que una persona que viva en ese lugar os invite a comer a su casa. O quedar con este "desconocido" para comer, cenar o salir a visitar los mercados locales y conocer de primera mano las costumbres culinarias locales. ¿Tentador? Pues también posible. Esa es la idea de la web "Eat with a local".

Eat with a local

El funcionamiento es muy sencillo: te registras en la página y te comprometes, bien a invitar a personas que estén de viaje por tu región a comer a tu casa o, si prefieres, a quedar con ellas para comer fuera de casa o tomaros algo juntos y, cuando tú visites otros lugares, buscas a gente de esa zona, les escribes y les preguntas si les apetece quedar contigo para tomar algo.

Yo todavía no he tenido la oportunidad de tener ningún intercambio de este tipo, pero estoy en ello y ¡espero poder hacerlo pronto!

¿A lo mejor conocéis otros sitios interesantes similares?

jueves, 22 de julio de 2010

Imágenes de Nueva York

Qué puedo decir que no haya sido contado, fotografiado o filmado ya. Cada esquina, cada calle, cada casa nos traen a la mente la imagen de alguna novela, alguna fotografía o alguna película. Y es que Nueva York, sinceramente, se lo merece. Cuando solo habían pasado dos días ya sabía que tenía que volver. También me habían advertido, "la primera vez no te va a dar tiempo a ver todo", pero nunca imaginé que volvería a casa con tal popurrí de imágenes en la cabeza que necesitan urgentemente ser clasificadas. Hasta el momento no he sabido cómo hacerlo, así que os dejo todas esas impresiones desordenadas.

Viewing the Brooklyn Bridge

Naturalmente llevaba una lista de cosas que quería ver, bueno... comer, así que nos pusimos a patear la ciudad devorando todo lo que se nos ponía en el camino.

Diner

Como un clásico de las calles de Nueva York: el perrito caliente. El destino era Gray's Papaya (ver mapa), donde por el modesto precio "especial por recesión" de 4,50 dólares puedes devorar dos perritos calientes con salchichas "franks" (de ternera), con chucrut y salsa de tomate, bebida incluida, zumo de papaya por ejemplo, ¿qué más se puede pedir?

Gray's Papaya

En Chinatown el rumbo eran primero los grandes almacenes chinos Pearl River Mart (ver mapa). Puede que dos calles más abajo se encuentren los mismos productos por menos precio, no lo sé, pero si buscáis algo original y bien presentado, este es el sitio. Además tiene una sección de cacharros de cocina muy tentadora.

Pearl River Mart

El lugar para el aperitivo ya estaba fijado también desde antes del viaje, Teariffic (ver mapa), un garito con unas raciones "exóticas" muy, muy ricas. Juzguen ustedes mismos.

Gyoza y brochetas de pollo y de pollo.

NYC

Bolas fritas de arroz glutinoso rellenas de sésamo negro.

Fried Black Sesame Sticky Rice Dumplings

Para beber, té de burbujas (bubble tea) que nada tienen que ver con las burbujas gaseosas sino que son bolitas de textura gelatinosa que se beben a través de una pajita de enorme diámetro. A quien le gusten las cosas "con tropezones" estará encantado.

Buble Tea

Para los fans de los helados, a la vuelta de la esquina está la Chinatown Ice Cream Factory (ver mapa), con helados de sabores exóticos, como sésamo negro, pasta anko de alubia roja o nuestro amigo el durián, entre otros.

China Town

Llevaba tiempo recogiendo ideas para la ruta gastronómica que quería hacer, una de ellas era probar un sándwich de pastrami, y no cualquier sándwich de pastrami, sino el que hacen en el Carnegie Deli (ver mapa). En una palabra: monstruoso. O si no, cómo se puede calificar un sándwich que es capaz de saciar a dos adultos (de buen comer, creedme ;-) durante dos días. Solo puedo confirmar lo que ya había leído aquí.

Pastrami Sandwich

Y si fuera poco, lo acompañamos con su también famosa, e igualmente monstruosa, tarta de queso. En este caso, la porción individual la tuvimos que repartir entre tres días.

Life is short. Eat cheese cake.

Más sándwiches en Luke's Lobster (ver mapa), de bogavante, digamos que el perrito caliente de los que nos hospedábamos en el Upper East Side ;-)

Luke's Lobster
Lobster Roll

Las únicas compras que hice fueron en Zabar's (ver mapa) un establecimiento con una extensa oferta de productos delicatesen, bar de snacks y una planta superior dedicada a aparatos y utensilios de cocina para perderse, literalmente, nada de presentaciones de diseño aquí, sino más bien diseño tipo ferretería de las de toda la vida, ¿sabéis a lo que me refiero?

Zabar's

Entre otras impresiones que nos trajimos fueron la cordialidad de la gente, parece que para los neoyorquinos cualquier excusa es buena para entablar una conversación, y el calor, mucho calor. Probablemente el único fallo del viaje fue el de ir en verano... menos mal que nos quedaban Los Hamptons (si no lo digo, me muero). Fueron dos semanas de calor criminal que hubo que combatir a golpe de café helado y abanico (y no cualquier abanico).

Hot, hot, hot

Seguro que me he dejado algo. Así y todo, si os han quedado ganas de más, aquí tenéis otras impresiones del viaje. Y más recomendaciones de lectores en este post.

sábado, 10 de julio de 2010

Montréal, je me souviens

Esta vez voy a empezar la crónica de viaje en sentido inverso. En el avance de las vacaciones no desvelé que el viaje culminaría en una cocina algo más al norte, a los pies del Mont-Royal, donde durante tres días se celebró la cumbre transoceánica intercocinas entre esta modesta cocina y la, nada más y nada menos que, distinguida cocina montrealesa de Dña. Arantza.

MontrealMontreal

La cumbre transcurrió pacíficamente y los asistentes fuimos agasajados por nuestra estupenda anfitriona con las más delicadas especialidades de su cocina: desayunos de pancakes y sirope de arce, cupcakes variados al mejor estilo estuardesco, cenas de pizza casera y festines de bogavante.

Arantza's Delicious Cupcakes

Durante tres intensos días de charlas y paseos admiramos calles, gentes, casas y patios traseros de la vile. En el barrio judío teníamos una cita con los mejores bagels de Montreal, los que se hornean en la boulangerie St-Viateur. Un paraíso de bagels, con bagels dulces y salados, con semillas de amapola, de sésamo, con cebolla, pasas, especias, canela...

St. Viateur - BagelsSt. Viateur - Bagels

Paseamos por el barrio latino, donde además tuvimos la oportunidad de conocer personalmente a Edith, una simpatiquísima lectora del otro lado del Atlántico.

Montreal Parking

Y de barrio en barrio llegamos al barrio chino para degustar una suculenta sopa de tallarines ramen y dedicar tiempo al window shopping.

Window Shopping

De visita por otros rincones del mundo es imposible evitar las comparaciones y al respecto pude constatar algunas similitudes entre nuestras dos ciudades, por ejemplo, en el estilo del "mobiliario urbano". Sin embargo, y al contrario de lo que pueda pensarse, algunas costumbres montrealesas sorprendieron realmente a la representación berlinesa, como la forma que tienen los habitantes de Montreal de hacer cola para esperar al autobús, casi con religiosidad británica.

Montréal - Berlin
"Mobiliario urbano", izda. Montreal, dcha. Berlín

Queueing
Esperando el autobús

Como no podía ser de otra manera, uno de los momentos más destacados de la cumbre intercocinas fue la cata conjunta de un producto todavía desconocido para ambas partes, que sirvió como sello en la firma del acuerdo para las fructíferas relaciones futuras, de ahí que el producto elegido fuera una fruta: el durián.

Durian

Una fruta no solo dura de pelar como se puede apreciar en las fotos (aunque la cáscara es más blanda de lo que parece), sino dura de comer, y no precisamente por su consistencia. Este fruto, al parecer emparentado con la familia del hibiscos, ha sabido encontrar un camuflaje perfecto para ocultar su delicado sabor. Además de tener un aspecto poco atractivo, ¡huele a demonios! (y cuando digo demonios, quiero decir demonios, al parecer en algunos países de Asia está prohibido en los transportes públicos). Es difícil explicar con palabras el olor de algo, ya que la percepción puede ser bastante personal, pero creo que en su momento todos coincidimos en que podría compararse al olor del agua de desagüe o de una alcantarilla estancada durante varios días, o de esas bombas fétidas con las que a veces juegan los críos. Al lado del durián, el olor de los huevos centenarios es agua de rosas. Intentando ser objetiva y eliminando la parte olfativa, el durián sabe bien. Su textura es cremosa, casi como unas natillas o un pudding de vainilla, pero es ¡tan difícil neutralizar ese aroma y concentrarse en el sabor mientras masticas, y mientras el olor sale y penetra por las fosas nasales!, al menos para nuestros paladares occidentales no acostumbrados. Probablemente por eso las facultades zen meditativas de monsieur M. le permitieron zamparse un gajo entero cuando el resto ya habíamos desistido en el intento.

Durian

Como de muchas otras frutas, del durián se dice que tiene propiedades afrodisíacas. Nosotros descubrimos también otros efectos secundarios, como que repite, y no solo en sabor. En fin, una experiencia que definitivamente une ;-)

Tampoco faltaron algunas especialidades quebequesas como el pâté chinois o la poutine (tenías razón Arantza, la poutine no es nada fotogénica) y otras cosas más sexys.

Eating Québec
Sexy Things
Como podéis comprobar, ¡las camisetas de Arantza existen!

Y si os ha entrado la curiosidad, más fotos de Montreal y alrededores aquí.
En próximas entregas: New York, New York!

lunes, 21 de junio de 2010

La Gran Manzana

Después de nueve horas de avión había perdido un poco el norte. Menos mal que el localizador de Google siempre nos acaba encontrando.

Google knows

Aunque la vista de esta dama despejó cualquier duda que pudiera quedar.

Miss Liberty

Estaré por estos lares un par de semanas de vacaciones, ¿algo que no debería perderme?

sábado, 4 de julio de 2009

Los Mares del Norte

De camino al Mar del Norte podemos encontrar muchas maravillas. La primera, una hermosa ciudad y el mayor puerto de Alemania a orillas del Elba.

Hamburg

Hamburg

Dos días escasos no son tiempo suficiente para poder decir mucho sobre una ciudad ni para juzgarla, pero la idea de poder vivir allí no me desagradó en un primer momento, una sensación que no había tenido hasta ahora en ninguna otra ciudad alemana. De hecho, el ambiente relajado de sus barrios, las terrazas de verano frente al Elba, esa mezcla un tanto decadente entre moderno, antiguo y restos de tiempos más alternativos me recordaron mucho al ambiente de Berlín. Está claro que es solo una impresión personal y muy subjetiva.

Hamburg

La segunda maravilla es una especialidad de los puertos del Mar del Norte, el Labskaus, un plato de marineros, ya que los ingredientes básicos son productos que se conservan bien durante largas travesías por mar, como la carne en salazón. El Labskaus es un puré (con mejor sabor que aspecto, el mejunje rosado de la foto), que suele servirse con huevos fritos, pepinillos y remolacha, y a veces, como en la foto, con Rollmops.

Labskaus

Otra especialidad que no falta en la mayoría de restaurantes de la región costera es el arenque fresco o Matjes, arenques que se pescan antes del desove y que se dejan madurar en salazón. La temporada empieza a principios de junio y casi todos los restaurantes anuncian Matjes frescos en su carta.

Matjes

Si seguimos el curso del Elba hacia el norte llegaremos hasta su desembocadura en aguas del Mar del Norte. Playas inmensas, llanuras interminables y unas mareas enormes dada la escasa inclinación de la costa con una diferencia entre la pleamar y la bajamar de kilómetros. En otras palabras, por la mañana el agua llega hasta la playa, por la tarde no se distingue la orilla en el horizonte y lo que queda es esto, ideal para pescar chamarucas que, curiosamente, no tienen mucha resonancia en la gastronomía local.

Wadden Sea

En cambio, sí que es muy popular un tipo de quisquilla que se suele tomar en bocadillo (Krabbenbrötchen). Los pocos pesqueros que siguen dedicándose a la pesca de este crustáceo hace tiempo que no pueden cubrir la gran demanda existente. Los "entendidos" los compran directamente a los pesqueros cuando arriban a puerto y los pelan ellos mismos.

Krabbenbrötchen

Además de todo esto, idílicos pueblos pesqueros y playas con ambiente de época salpicadas de las inconfundibles tumbonas o Strandkörbe.

Neuharlingersiel Harbour

Strandkörbe