Mostrando entradas con la etiqueta sin gluten. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sin gluten. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de julio de 2014

Envasando el verano

Bueno, pues las cerezas llegaron y con las mismas se volvieron a ir. Afortunadamente, por esta zona se dan muy bien, y afortunados nosotros que hemos heredado toda una plantación de cerezos. ¿Recordáis las conservas de frutas que os enseñé nada más mudarme? Pues mirad, ¡estas ya son mías!


Estoy como unas castañuelas, y no solo porque tengo mis primeras reservas para el invierno, sino porque creo que he descubierto mi vocación verdadera: hacer conservas. Qué satisfacción recoger la fruta del árbol, prepararla y guardarla en tarros, madre mía. Debe de ser el instinto ese prehistórico recolector que llevamos dentro.


El caso es que llevaba semanas leyendo sobre conservas, acumulando botes y pensando cómo prepararlas. En una de las muchas revistas que hojeé, me encontré con un cachivache para preparar las conservas. Uno de esos que lleva todas las de convertirse en un pongo. Estaba ya a dos clics de comprármelo cuando llama mi suegra para decirme que me va a dejar un cacharro que tiene para hacer conservas. ¡Si no es suerte la mía! El cacharro en cuestión es este de la foto, no es nada imprescindible, naturalmente, pero cómodo sí que es cuando tienes unos cuantos botes. Los metes, pones el agua, ajustas la temperatura y el tiempo exactos y te desentiendes.


Al final, la mayoría de las cerezas se ha ido para la receta más fácil, la de cerezas enteras en conserva. He utilizado dos tipos de frutos, las rojas oscuras (foto de arriba) y las que aquí llaman de cristal, más claras (foto de abajo). Las dos son cerezas muy dulces.


Y ya que estamos, dato curioso (y bastante inútil) sobre los botes de la marca Weck: en Alemania se usa el verbo "einwecken" con el significado de hacer conservas. Es un término de esos genéricos que viene en realidad de la marca de los botes Weck, sería algo así como "enweckar", porque parece ser que este señor, Herr Weck, fue de los primeros en comercializar estos envases patentados para hacer conservas.


Bueno, que me lío. Vamos a la receta que tengo para hacer las conservas de frutas como las hacen por aquí.

Ingredientes
Cerezas
Agua azucarada: 300 g de azúcar por cada litro de agua

Por ejemplo, para unos 8 botes de 500 ml yo necesité las siguientes cantidades:
2 kg de cerezas
600 g de azúcar
2 l de agua
vaina de vainilla (opcional)

Elaboración
Preparamos el agua azucarada calentando el agua, sin que hierva, hasta que se disuelva el azúcar. Retiramos del fuego y dejamos enfriar. Mientras lavamos y limpiamos las cerezas (yo las dejo con hueso, pero si queréis daros el trabajo ahora, también las podéis envasar deshuesadas). Esterilizamos los botes. Para mí la forma más fácil es metiéndolos en el horno a 160 °C durante 10 minutos. Cuando hayan enfriado algo, metemos las cerezas, llenando bien los botes. Echamos el agua azucarada y llenamos hasta aprox. 1 cm del borde. Cerramos los botes y los ponemos dentro de una cazuela grande con una rejilla en el fondo para que no estén directamente en contacto con la base. Llenamos de agua hasta que cubra 3/4 partes* de los envases y cocemos a unos 80 °C (sin que hierva) durante unos 25 minutos. Apagamos el fuego y dejamos enfriar dentro. Antes de almacenar en un sitio fresco y oscuro, comprobar que se haya hecho el vacío correctamente, solo así podemos garantizar una conservación larga (de 8 meses a un año). Antes de abrir, dejar reposar al menos tres semanas.

*Los botes comprados suelen traer las instrucciones de cocción, según sean de cierre con goma, de rosca, etc. La temperatura y el tiempo de cocción dependerán del tipo de conserva que vayamos a hacer.

En un par de botes metí media vaina de vainilla abierta, a ver. Ahora solo queda esperar. ¡Hala, a hacer conservas!

miércoles, 11 de junio de 2014

CSI: Caso #4 - La receta perpetrada

Podría haber sido el crimen perfecto si no fuera por el estupendo equipo de investigación culinaria CSI, ¡equipo con el que el secuestrador no contaba! Después de analizar detenidamente las pruebas aquí y aquí, nuestras investigadoras daban sin problemas con la receta perpetrada tras el secuestro de la coliflor. Con ello, ¡el cuarto caso queda también resuelto!

Se trataba de una ensalada de coliflor. Está claro que el secuestrador sacó la receta de este tabule de coliflor. Yo no le he querido llamar así porque, como debería ser en un buen tabule, aquí no predomina el verde de las hierbas frescas sino el blanco. Y porque, las cosas como son, sin bulgur como que no es un tabule.


Víctimas
1 cabeza de coliflor mediana
1 ramillete de menta fresca
1 ramillete de perejil
1 ramillete de cebollino
2 tomates medianos
2 cucharadas de aceitunas negras deshuesadas y picadas
el zumo de 1 limón
4 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharadita de vinagre de vino
1 cucharadita de cúrcuma en polvo
sal y pimienta

Modus Operandi
Después de llevarse la cabeza de la coliflor, el secuestrador la torturó en crudo pasándola por el rallador de queso. No satisfecho con ello, también ralló las partes más blancas  de los tallos, como indican los trozos que envió con la carta anónima. Para ocultar el hecho, picó también muy finas las hierbas, la menta, el perejil y el cebollino, que mezcló con la coliflor rallada.


A esta mezcla siguió añadiéndole trozos de otras víctimas, como los tomates muy picados y las aceitunas. Para agravar su delito, aliñó la mezcla con el líquido ácido resultante de combinar el zumo de limón, el aceite de oliva, el vinagre, la cúrcuma, la sal y pimienta.

Un crimen que no dejará indiferente a muchos después de probar la coliflor cruda rallada.

Ver la reconstrucción del crimen para imprimir

viernes, 25 de enero de 2013

CSI: Caso #1 - La receta perpetrada

Tras una exhaustiva evaluación y análisis de la evidencia física encontrada en la escena del crimen, paso a presentar los resultados. Ha sido todo un honor tener un equipo de investigación tan distinguido, con nombres tan conocidos como la señorita Miss Marple, el Sr. Poirot o los Sres. Castle & Beckett :) María ha identificado correctamente toda la evidencia (buen ojo fotográfico ;-) con la que finalmente Akane y Castle & Beckett han descubierto la receta perpetrada.


El perfil de las víctimas y el arma principal del crimen no dejaban lugar a duda. La reconstrucción de los hechos indicaba que la receta perpetrada había sido algún tipo de potaje invernal. Pasamos a presentar los resultados.


Víctimas
250 g de remolacha cocida
1 pera mediana
1/2 cebolla
500 ml de caldo de verdura

Modus operandi
Se descuartizaron la remolacha cocida, la pera mediana y la cebolla. La cebolla fue levemente escaldada en una olla con un poco de aceite caliente, a la que después fueron añadidas el resto de víctimas descuartizadas y el caldo de verdura. Todo ello se ahogó a fuego lento durante unos 20 minutos. Finalmente, y para no dejar rastros, se pasó todo por la trituradora hasta obtener una crema difícil de identificar que, probablemente, fue servida con un poco de queso rallado.

Todo parece indicar que el asesino escuchaba de fondo este tema musical mientras perpetraba la receta.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Amor al primer mordisco

Un año llevo queriendo hacer esta receta. Prueba fehaciente de que en este palacio las cosas van realmente despacio. Fue justo hace un año cuando probé el pastel de rábano daiko, aquella mañana de domingo en Hong Kong en la que quedé con mis amigos V. y C.L. para ir de yum cha (lo siento, si no pongo esto reviento, dejadme chulear un rato ;-). Mirando el calendario me he dado cuenta además de que fue exactamente un 18 de noviembre cuando llegaba a Hong Kong, ¡si no es esto una casualidad perfecta!

Turnip Cake

El sabor de este pastel es de esos de los que uno se enamora al primer bocado. Sabe a hogar, reconfortante. Estoy muy satisfecha con el resultado, sobre todo el de la consistencia que era lo que más miedo me daba, ya que debe ser gelatinosa, pero con el punto perfecto para poder manipular el pastel (cortar y dorar) sin que se desmorone. Lleva su tiempo de preparación pero es fácil de hacer. El pastel básico se adapta además muy bien a una dieta vegetariana o sin gluten.

Ingredientes
1 rábano blanco mediano (unos 500 g), también conocido como daikon
2 tazas de harina de arroz
4 setas shiitake desecadas
1 taza de agua
1 cucharadita de vino de arroz Shaoxing (como no tenía, yo le puse un chorro de coñac, alegría)
*1 cucharadita de salsa de soja (de la oscura para cocinar si tenéis a mano, si no, no pasa nada, nos saltamos la soja ya que las setas ya son de por sí bastante aromáticas; omitir también para una receta sin gluten)
1 cucharadita de sal

Cacharros: un molde pequeño de fondo desmontable de unos 18 cm y una cazuela grande donde quepa el molde para poder cocer al vapor.
Tiempo aproximado: media hora de preparación + 1 hora de cocción al vapor + 1 hora enfriando

Preparación
Lo primero es poner las setas en remojo como indiquen las instrucciones de la etiqueta para hidratarlas, normalmente unos 15-20 minutos. En una cazuela grande mezclamos la harina de arroz con 1 taza de agua hasta obtener una masa uniforme, dejamos reposar. Mientras tanto pelamos y troceamos el rábano blanco como para hacer patatas fritas.


Cuando las setas hayan hinchado, las secamos y picamos muy finas. Salteamos un par de minutos con un poco de aceite y añadimos el chorretón de coñac (y en su caso la salsa de soja), dejamos que reduzca el líquido y retiramos de la sartén. En la misma salteamos el rábano picado con un poco de aceite y antes de que tome color añadimos una taza de agua, tapamos y dejamos que se haga a fuego medio, unos 15-20 minutos. Cuando esté hecho lo añadimos junto con el líquido que tenga a la masa de arroz. Mezclamos todo bien, añadimos las setas salteadas y sazonamos. Finalmente echamos esta mezcla en el molde y alisamos la superficie. Introducimos el molde en una cazuela más grande, normalmente colocado sobre una rejilla, y cocemos al vapor con la cazuela tapada, controlando de vez en cuando que no se evapore toda el agua (en caso necesario tendremos que añadir más agua, siempre hirviendo). Tenemos más o menos una hora hasta que la superficie esté firme al tacto. Entonces retiramos del fuego y dejamos enfriar una hora en el molde sobre una rejilla.
Cuando haya enfriado, desmoldamos y cortamos en trozos rectangulares grandes. El pastel se puede servir así directamente o dorar en una sartén. Servimos con salsa a gusto. Le va bien una salsa de ostras (tiendas asiáticas, ¡ojo, estas salsas no son normalmente aptas para celíacos), salsa de soja (ídem) o una salsa picante.

Turnip Cake

La receta original suele llevar también gambas desecadas, a mí se me ocurren un montón de variaciones más, con panceta picada, con zanahorias, con remolacha...

martes, 19 de enero de 2010

De tamales y arepas

Con el premio del calendario ya de camino a Tenerife, el correo puesto al día (espero no haberme olvidado de nadie) y muchas ganas de seguir divagando entre fogones, inauguremos el año en este blog.

De todas las fantásticas recetas del calendario he ido probando algunas cosas como las hojaldrinas de Trotamundos, el vitello tonnato de Marcela o el rompope de almendras de Pedro en la botella que me encontré en casa de mis padres a mi llegada. El resto espero poder ir haciéndolo a fuego lento durante este año. Pero además, en la visita a La Tierruca me esperaba otra gran sorpresa. Cuando Luis nos mostró en diciembre cómo preparar unos ricos tamales costarricenses yo le comenté las ganas que tenía de probarlos, y hete ahí que mis deseos se cumplieron poco después. Dicho y hecho, la parte colombiana de la familia aprovechó la ocasión para agasajarnos con un festín de ¡tamales!

Tamal

Aquí la forma en la que me enseñaron a hacerlos, que no difiere mucho de la receta de Luis, apenas en un par de ingredientes. Estos se preparan sobre dos trozos de hoja de plátano superpuestos en cruz en cuyo centro se extiende una cucharada colmada de puré de harina de maíz cocida, un trozo crudo de costilla y uno de pollo, panceta adobada, alverjas (guisantes), un par de trozos de zanahoria y de papas (patatas) crudas, huevo cocido y por encima, un refrito de pimentón, cebolla y ajo, que puede ir condimentado con Triguisar, una mezcla de especias y colorante muy usada en Colombia que puede provocar ataques de morriña inesperados como podéis leer si seguís el enlace anterior (en inglés). Para cerrarlos se hacen paquetes que se atan con una piola y se cuecen en una olla a fuego lento durante un par de horas.

Making tamales II

Durante mi visita a Santander he podido constatar además que ya no es nada difícil encontrar este tipo de ingredientes, hasta hace poco "exóticos", como las hojas de plátano, que suelen venderse congeladas, la harina blanca precocida o condimentos como el Triguisar.

Making tamales III
Making tamales IV

Y la segunda especialidad fueron unas arepas que además se hicieron sobre las brasas de la chimenea. Las arepas, que se preparan también con este tipo de harina de maíz precocida, me recordaron inmediatamente a las tortas de harina de maíz que hace mi abuela, oriunda de los Picos de Europa, que a su vez, y ¡me apuesto un tamal!, tienen que ser primas hermanas de los talos vascos. Las arepas llevan harina precocida de maíz, agua o leche, sal, un poco de azúcar y trozos de queso de nata. Y como justo ayer Kako hizo un especial sobre la cocina colombiana, lo mejor es que visitéis su blog si queréis ver cómo se hacen las arepas.

Gracias a Costa Rica y a Colombia por descubrirme el mundo del tamal... seguiremos aplicándonos en su elaboración ;-D

Cooking Tamales & Arepas
Arepas & Tamales

lunes, 12 de octubre de 2009

De cucurbitáceas

Un producto que no puede esquivarse este mes en mercados y supermercados en Alemania es la calabaza, en todas sus variedades, tamaños y colores. Prácticamente todos los restaurantes ofrecen durante este mes algún plato con calabaza, entre los más populares quizás, las sopas o las cremas. La mayoría de las calabazas de la región se cultivan en el Spreewald, una región al sur de Berlín de la que ya hablé aquí.

Lots of curcubits II

Lots of curcubits I

Todos los años pruebo alguna versión diferente de la sopa de calabaza, a pesar de ello acabo de darme cuenta de que el índice de recetas de este blog todavía no incluía ninguna. Una vez más la inspiración viene del otro lado del charco combinada con la primera versión de la crema que probé en casa de una amiga durante mi primer otoño en Alemania. Una crema de calabaza con gambas salteadas.

Spicy Squash Cream

Ingredientes
(para 3-4 personas, depende del hambre y la porción)

500 g de pulpa de calabaza (tipo Hokkaido por ejemplo)
1 zanahoria mediana
1 patata pequeña
1 "dado" de jengibre fresco
1/2 cucharilla de pasta de curry
100 g de gambas pequeñas frescas
1 diente de ajo

Elaboración
Cortamos la pulpa de calabaza, la zanahoria y la patata en trozos pequeños. Ponemos en una cazuela, cubrimos de agua y cuando empiece a hervir reducimos el fuego y cocemos a fuego lento unos 40 minutos y hasta que los ingredientes estén blandos. La calabaza tipo Hokkaido se hace más rápido que otras, si utilizáis otro tipo de calabaza tendréis que comprobar si está hecha después de los 40 minutos.

A media cocción añadimos el jengibre picado fino y el curry. Retiramos del fuego y pasamos la sopa para hacer una crema. Yo no tengo pasapurés y lo hice con la batidora, queda un poco más líquida. Añadimos un chorro de leche, esto ya a gusto si queremos una crema más líquida, eso sí, la leche suavizará también el color. Salpimentamos a gusto.

Las gambas que yo usé estaban ya cocidas y con sal por lo que para darle un poco más de "alegría" solo las salteé en dos gotas de aceite de oliva y el diente de ajo cortado en rodajas. Servimos la crema con las gambas por encima (aunque esto es un decir porque se hunden).

Ver Receta para imprimir

Lots of curcubits IV

miércoles, 7 de octubre de 2009

Como sé que te gusta el arroz con leche...

Ayer, mientras chateábamos (desgraciadamente solo de forma electrónica), mi amiga S. me comentó que esta semana el Lidl tenía en España la semana de Alemania. Me entró curiosidad por ver lo que se ofrecía como típico alemán (bueno, las cervezas y las salchichas ya me las esperaba) y me fui a la página web del citado comercio para ver lo que tenían.
Aparte de los clásicos, hay dos que me llamaron la atención, la compota de manzana y las cerezas en almíbar. Y ¿qué tienen de especial estos dos productos en la gastronomía alemana? Pues seguro que lo comprenderéis si les añadís la asociación que a muchos alemanes les viene a la mente cuando piensan en Apfelmus. Son recuerdos de la niñez y de la comida casera de la abuela. Es compota de manzana como acompañamiento de los Kartoffelpuffer o de uno de esos platos universales que encontramos en tantas partes del planeta, el arroz con leche.

Dando un paseo por el mundo encontré esta receta de Indonesia, arroz negro con leche de coco. Me pregunto qué asociarán los indonesios a su arroz con leche.

Arroz con leche séʌǝɹ ןɐ

Black Rice Pudding

Ingredientes
(para 3 o 4 raciones)
300 g de arroz negro
aprox. 1,3 l de agua
1 rama de canela
180 g azúcar de palma (o panela o azúcar moreno)
380 ml de leche de coco
sal

Elaboración
El arroz negro necesita mucho más tiempo de cocción que otros arroces. Podemos prepararlo como se indica en el paquete o proceder de la siguiente manera: lavamos el arroz, lo ponemos en una cazuela con el agua y lo dejamos unas dos horas en remojo. Después ponemos la cazuela a calentar, sin cambiar el agua, y esperamos hasta que hierva. Entonces añadimos el azúcar y la rama de canela. Reducimos el fuego y dejamos a fuego lento, tapado, unos 45 minutos removiendo de vez en cuando para que no se pegue. Lo mejor es ir probando para ver si el arroz está hecho. Si es necesario podemos añadir más agua (siempre hirviendo) o quitar la restante si el arroz ya está hecho.

Mientras se cuece el arroz podemos preparar la leche de coco. Para esto ponemos la leche de coco a hervir con dos pizcas de sal. Después la dejamos reducir a fuego lento unos 15-20 minutos hasta que tenga una consistencia cremosa.

Servimos el arroz inmediatamente en cuencos con un par de cucharadas de leche de coco. Ajustamos el azúcar a gusto.

Ver Receta para imprimir

jueves, 13 de agosto de 2009

Semana africana (II) - Ensalada

La segunda receta del curso de cocina es una ensalada de hierbas frescas, también senegalesa, que desde el primer momento me recordó mucho al tabule tradicional. Quizás la gran comunidad levantina existente en África Occidental haya contribuido a la adaptación a los ingredientes locales de este plato típico de Oriente Medio, aunque esta es solo una teoría mía. En vez de burgul (trigo triturado) lleva mijo, cuyo uso está más extendido por África, y además de perejil, componente básico del burgul, lleva todas estas hierbas e ingredientes frescos:

Salad

Millet

Ingredientes (para 2 personas)

rúcula, cilantro fresco, menta fresca, perejil
5 rabanillos
2-3 cebolletas
100 g queso de cabra (p.ej. feta)
½ cucharilla cúrcuma
sal y pimienta
aceite de oliva
zumo de 1-2 limones
75 g de mijo (antes de cocer necesita 1 hora en remojo en agua caliente)

Preparación

Lo primero es cocer el mijo que hemos tenido en remojo para que ablande. Lo cocemos a fuego lento con el doble de agua (unos 150 ml en este caso), con la cúrcuma, sal y pimienta, removiendo de vez en cuando hasta que haya absorbido toda el agua. Estará hecho en unos 15-20 minutos. Lo retiramos y lo dejamos enfriar.

Para esta ensalada podemos variar la proporción de las hierbas frescas según nos guste. Yo puse un puñado (un buen ramillete) de cada una. Las lavamos y las escurrimos bien. Cortamos las hojas del cilantro, el perejil y la menta y las picamos. Cortamos las hojas de rúcula con la mano en dos o tres trozos. Cortamos en rodajas las cebolletas y los rabanillos y lo mezclamos todo. Añadimos el mijo, el queso cortado en dados y aliñamos a gusto con el aceite y el zumo de limón. Salpimentamos y mezclamos bien.

Herbs Salad with Millet

Ver Receta para imprimir

viernes, 26 de junio de 2009

Se me pasó el arroz

Bueno, más que el arroz lo que se me ha pasado ha sido la convocatoria del HEMC para este mes, propuesta por Kako de En Guete, que encima tenía como tema la cocina de Oriente Medio y Magreb. En casa de herrero, cuchillo de palo. Acabo de volver de los Mares del Norte (asunto con el que seguro os daré el cante pronto) y antes de irme había preparado una recetilla para la propuesta de Kako pero ahí se quedo, en el tintero teclado. En fin, ya se sabe, más vale tarde que nunca.

Una de las formas más populares de preparar el pescado en las regiones costeras de Siria o del Líbano es asado al horno con una salsa a base de tahina. Para los que no la conozcan, la tahina es una de las salsas básicas de la gastronomía de Oriente Medio, hecha de semillas de sésamo y uno de los ingredientes indispensables para la elaboración del conocido hummus o del mutabbal. Para este plato puede utilizarse cualquier pescado que vaya bien al horno y servirse en caliente, acompañado de un arroz blanco*, o en frío, con una ensalada.

Fish with tahine

Ingredientes
pescado para cocinar al horno, entero o en filetes, puede ser bacalao fresco o cualquier pescado que os guste y que se haga bien al horno
2 limones
1 cebolla mediana picada
salsa tahina
aceite de oliva
sal, pimienta, comino
piñones y perejil para decorar

Elaboración
Precalentamos el horno a unos 180-200ºC. Rehogamos la cebolla en una sartén a fuego medio hasta que esté transparente. Limpiamos el pescado y salpimentamos a gusto. En una fuente para horno colocamos unas rodajas de limón sobre las que pondremos el pescado.

Para la salsa ponemos unas cucharadas de tahina en una taza y vamos añadiendo lentamente agua y zumo de limón. Al principio los ingredientes reaccionan y la salsa endurece (ni idea de por qué), pero mientras vamos echando más agua y zumo vuelve a hacerse líquida, la salsa final debe ser líquida. Añadimos un poco de comino y la cebolla rehogada, mezclamos bien y cubrimos con esta salsa el pescado que ya está listo para el horno.

Dependiendo del tamaño del pescado se hará más o menos rápido, para filetes de pescado y con el horno bien caliente normalmente son suficientes 10-15 minutos. Durante este tiempo podemos tostar los piñones en la sartén con los que adornaremos el plato junto con un poco de perejil.

Fish with tahine

* Una forma de "adornar" el arroz blanco es tostando unos fideos hasta que tomen un color oscuro y cociéndolos después con el arroz. El arroz de la foto no es sin gluten. Para adaptarlo a una dieta sin gluten, simplemente eliminar los fideos.

Ver Receta para imprimir

lunes, 11 de mayo de 2009

Mi amigo bárbaro

Aquí está otra vez, como cada año, mi querido amigo el ruibarbo con el que mantengo una sabida relación de amor y odio. Cosas del querer... ni contigo ni sin ti. Por eso, en cuanto ha vuelto a hacer su aparición en escena, me he ido a por él.

Bárbaro ruibarbo

Si no puedes con tu enemigo, bébetelo:

Sirope de ruibarbo

Ingredientes
4 tallos de ruibarbo - 275 g de azúcar - 600 ml de agua

Elaboración
Cortamos en grueso los tallos de ruibarbo y los ponemos a hervir con el agua y el azúcar. Cuando hierva, reducimos el fuego y dejamos unos 15-20 minutos hasta obtener un sirope rosado. Retiramos del fuego, dejamos enfriar y colamos el sirope en una botella.

Podemos utilizar el sirope para preparar refrescos o cócteles. Por ejemplo, para preparar una soda de ruibarbo mezclamos en un vaso aproximadamente 1/4 parte de sirope con 3/4 partes de agua con gas. Servimos bien frío con hielo.

Rhubarb Soda

El ruibarbo es una de las verduras de temporada que puede adquirirse actualmente en los mercados con productos regionales. Los que he utilizado son también de Brandeburgo, la misma región en la que se cultivan los espárragos de Beelitz, a pocos kilómetros al sur de Berlín. Aunque el ruibarbo se encuentra actualmente por todo el país. Creo que este refresco puede dejarse ver en la tarea "Piensa globalmente, come localmente" que Ajonjoli nos ha dado para el HEMC #33 de mayo. Ciñéndome en lo posible al tema, y para evitar más kilometraje en la receta, el refresco lleva agua con gas del manantial más cercano.

Rhubarb Soda

Ver Receta para imprimir

viernes, 27 de marzo de 2009

Tortilla a la japonesa

Qué hacer con todo el repollo sobrante de las Wirsingrouladen. Está claro, okonomiyaki. ¿O-ko-no-mi-qué?

Tortilla a la japonesa

Pues en esas andaba yo cuando el Reader me trajo la solución, (como invocada) esta receta de un plato que también se conoce como pizza japonesa y que recuerda mucho a una tortilla. He seguido más o menos la receta del enlace, bastante más sencilla. La base de estas tortillas suele ser la misma, las variaciones y combinaciones interminables.

Ingredientes
medio repollo picado muy fino
1 puerro picado
1 zanahoria rallada
3 o 4 cucharadas de harina de arroz
2 huevos
especias*
sal, aceite de oliva

*a gusto de cada uno, yo le puse menta seca , pimienta y un poco de nuez moscada

Preparación
En una fuente mezclar el repollo, el puerro y la zanahoria con la harina. Sazonar y condimentar a gusto. Mezclar hasta que la verdura esté cubierta de una capa fina de harina. Añadir los huevos batidos y mezclar bien.

Okonomiyaki

Calentar una sartén a fuego medio y añadir un buen chorretón de aceite de oliva. Echar la mezcla y repartir bien presionando con una espátula hasta que la mezcla compacta cubra toda la sartén. Cocinar a fuego medio unos 4 o 5 minutos y darle la vuelta igual que a una tortilla de patata. Cocinar otros 5 minutos y sacar. Servir con salsas a gusto.

Si queréis hacer la versión no vegetariana con carne, habrá que cocinar la carne antes de mezclarla con las verduras.

Ver Receta para imprimir

domingo, 22 de febrero de 2009

Chips crujientes de manzana

Snack crujiente para una tarde de cine nevada y, de paso, como aportación al
HEMC #30 propuesto por Mis deseos más dulces.

Apple Chips

Ingredientes

1 manzana grande y, preferiblemente, ácida
150 g de azúcar
150 ml de agua

Preparación

Cortar la manzana en rodajas muy finas. Aunque no es necesario, podemos descorazonarla antes, esto ya a gusto de cada uno. En una cazuela ponemos el agua con el azúcar y dejamos que hierva un par de minutos. Retiramos la cazuela del fuego y añadimos las rodajas de manzana. Las dejamos reposar unos cinco minutos procurando que el almíbar cubra bien todas las rodajas. Después las sacamos con una espumadera, las escurrimos un poco y las colocamos separadas sobre una bandeja de horno con papel antiadherente. Introducimos en el horno precalentado a 120ºC (si tenéis opción de aire mejor) durante 45-60 minutos, observando de vez en cuando para que no se quemen. Sacamos y colocamos inmediatamente sobre una rejilla para que se enfríen. Al despegar las rodajas del papel estarán todavía blandas pero endurecerán sobre la rejilla en unos segundos haciéndose muy crujientes.

Si os gusta la combinación dulce-picante, también podéis espolvorear alguna pimienta o pimentón picantes sobre las manzanas antes de meterlas al horno.

Ver Receta para imprimir

domingo, 25 de enero de 2009

Entre dos mares

El Báltico, sereno, casi dulce, con sus acantilados blancos, amables mareas...

Buhne & Sea Gull

... y sus pescados ahumados.

Smoked Fish

Y el Cantábrico, inconstante, salado e indomable...

Isla de Mouro

... con su gran variedad de frutos y los platos que con ellos prepara mi madre.

Y aprovechando que este mes la marea me ha traído a esta orilla, propongo estas dos recetas que ha preparado ella para participar en el HEMC de enero, que desde La Cocina de Lechuza nos propone Pilar.

Rabas de peludín

Rabas

Ingredientes

500 g de peludín*
sal y harina para rebozar

* El peludín es una variedad de calamar, utilizado normalmente para elaborar las rabas (calamares fritos).

Preparación

Se lava el peludín y se corta en tiras. Se sala y se reboza en harina. Se fríe en abundante aceite, muy caliente. Si es en freidora es mejor porque salta mucho al freír.

Un truco para que queden bien blandas es congelar el peludín antes de prepararlo. Tradicionalmente las rabas son solo los tentáculos de los calamares, sin embargo suele freírse todo el bicho.

Guisado de cachón con patatas

Potas con patatas

Ingredientes

1 cachón* como de un kilo
1 cebolla grande
1 pimiento verde de freír
5 patatas medianas
salsa de tomate
caldo de pescado
vino blanco

* El cachón es una variedad de sepia o jibia, muchas veces simplemente la denominación regional para la sepia.

Se hace un sofrito "hermoso" con la cebolla y el pimiento. Se echa el cachón lavado y cortado en tiras y, a fuego mediano, se le dan unas vueltas. Se añade el caldo de pescado y un chorro de vino blanco y se deja cocer una media hora (5 minutos en el puchero a presión). Transcurrido este tiempo se añaden las patatas triscadas y se echan unas cucharadas de salsa de tomate y sal. Si es necesario corregimos el caldo hasta que cubra las patatas, aunque normalmente el cachón suelta mucha agua. Y ya está listo para servir.

Recetas para imprimir - Rabas de peludín | Guisado de cachón con patatas

viernes, 16 de enero de 2009

Buen comienzo

En mi tierra estamos acostumbrados a las cuestas, para que la de enero se haga menos pindia sólo hay que darle el aporte calórico necesario.

Un cocido montañés con sus alubias blancas y su berza.

Cocido Montañés

Ingredientes
500 g alubias blancas
200 g tocino blanco
150 g chorizo
2 patatas medianas
1 berza
1 morcilla de arroz

El cocido montañés también puede llevar costilla adobada y rabo de cerdo.

Preparación
Ponemos en una cazuela las alubias, que han estado a remojo toda la noche, el tocino y el chorizo, lo cubrimos todo con agua fría y lo ponemos a cocer a fuego lento. Picamos la berza muy fina y la incorporamos al cocido transcurrida aproximadamente una hora de cocción. Echamos sal y después agregamos las patatas triscadas en trozos pequeños. Al final, cuando la alubia y la patata estén en su punto, incorporamos la morcilla y retiramos el cocido del fuego (para que la morcilla no se rompa y se abra). Dejamos reposar unos minutos el cocido antes de servir.

Receta para imprimir

domingo, 21 de diciembre de 2008

Patatas de mazapán

Los días previos a las fiestas empieza a notarse el estrés del año, y de las comidas y horas que se nos vienen encima en la cocina. Una cosa que me pareció curiosa en Alemania es que para muchas familias, y a diferencia de la comida de Navidad, la cena de Nochebuena es una cena muy sencilla. Uno de los menús tradicionales en muchas casas son las Kartoffelsalat mit Wiener, algo así como una ensaladilla rusa con salchichas cocidas. Con ello se pretende evitar el estrés añadido para la tarde en la que se intercambian los regalos, la misma tarde del día 24. El "Hombre de la Navidad" (Weihnachtsmann), como se conoce a Papá Noel es aquí el encargado de esta tarea (siempre hay un cuñado dispuesto a meterse en el traje acolchado y colgarse la barba), y si no se tiene cuñado a mano, se contrata a un estudiante que estará encantado de sacarse unas propinas (la misma universidad tiene un servicio de contratación y un programa especial para esta importante tarea). Es curioso salir a pasear la tarde de Nochebuena y encontrarse a Papás Noel apresurándose de casa en casa, en coche, en bicicleta o en transporte público.

Cuando el Weihnachtsmann llega a tu casa, si quieres tu regalo deberás recitarle un poema, cantarle una canción o demostrar tus dotes musicales. Como yo no sé hacer nada de esto, he decidido prepararle algo para comer (genes de mamma española, qué le vamos a hacer) que tampoco creo que le desagrade.

Y como el tiempo empieza a estar ajustado, nada como unas Marzipankartoffeln o patatas de mazapán, que se hacen en un pispás y seguro que le gustan.

Marzipankartoffel

Ingredientes

250 g de azúcar glasé
250 g de almendras molidas
la clara de 1 huevo
1 cucharilla de agua de rosas
1 cucharilla de ron
cacao en polvo
canela en polvo

Elaboración

Tamizar el azúcar glasé y mezclar bien con las almendras molidas. Añadir el ron y el agua de rosas. Batir ligeramente la clara de huevo e ir añadiendo a la mezcla anterior hasta obtener una masa a la que pueda darse forma fácilmente con las manos pero sin que quede demasiado seca. Hacer bolas del tamaño de una cereza. En una taza mezclar una cucharada de cacao en polvo y media cucharilla de canela en polvo. Pasar las bolas de mazapán por esta mezcla, darle un par de vueltas para que se cubran bien y ¡ya están listas para servir!

Receta para imprimir

domingo, 14 de diciembre de 2008

Caliente y bien especiado

En los mercadillos navideños al aire libre es como mejor sabe, calienta las manos primero, el resto del cuerpo después, y si no se tiene cuidado, la cabeza a la mañana siguiente.

En casa, sin el barullo de la multitud y preparado al gusto de cada uno, promete acogedoras tardes de Adviento.

Glühwein

Vino caliente especiado o Glühwein

1 botella de vino tinto
2 ramas de canela
8-10 clavos
2 flores de anís estrellado
la cáscara de 1 limón
la cáscara de 1 naranja
2 cucharadas de azúcar

Elaboración

Poner todos los ingredientes menos el azúcar en una cazuela y calentar a fuego medio-bajo hasta que humee. Añadir el azúcar, dejar que se disuelva y servir.

Es muy importante que el vino no llegue a hervir. Para evitar que se enturbie, es preferible utilizar especias enteras en lugar de en polvo. Probar antes de servir y ajustar la cantidad de azúcar al gusto, al igual que las especias.

Receta para imprimir

miércoles, 15 de octubre de 2008

Liebe geht durch den Magen...

... o el amor entra por el estómago, dice un dicho popular en alemán.

Así que aquí va un poco de amor (que me he permitido tomar de aquí), aliñado con cariño traído desde aquí. ¡Uy, qué romántica estoy hoy!

Gratinado de calabacín, boniatos y peras

Gratin

Ingredientes

2 boniatos - 2 calabacines - 2 peras - 200 ml de crema agria (crème fraîche) o nata - 1 diente de ajo - 100 g de queso rallado (yo he mezclado Emmental y feta) - hierbas aromáticas (tomillo, romero) - nuez moscada - sal & pimienta

Preparación

Pelar los boniatos, hervirlos 10 minutos al vapor y dejar que enfríen antes de cortarlos en rodajas. Precalentar el horno a 210°C. En una fuente de horno ligeramente engrasada con mantequilla colocar rodajas de boniato, calabacín y pera, y aliñar con un buen chorro de aceite de oliva. Calentar aparte la crema, sin que llegue a hervir, con el diente de ajo machacado, las hierbas, la nuez moscada y salpimentar. Cubrir la fuente con la crema y espolvorear con el queso rallado. Hornear durante unos 45 minutos o hasta que la superficie esté dorada.

viernes, 15 de agosto de 2008

Muffins con cariño - A Noemi

Creo que cuando se vive en un país que no es el propio, establecer amistad con personas del mismo país de origen que uno es mucho más fácil que hacerlo si estuviéramos en ese país de origen. La condición de foráneos es un fuerte vínculo que une. Las primeras experiencias e impresiones suelen ser similares y reconforta contar con alguien en quien apoyarse cuando la desorientación nos desborda. Estoy además convencida de que se le da menos relevancia a las pequeñas diferencias personales y surgen relaciones que en otro contexto quizás (sólo quizás) no hubieran funcionado.

Si el tiempo decide que nuestra estancia, en un principio pasajera, va a dejar de serlo, que el país extranjero se va a ir convirtiendo en nuestro hogar, y el tiempo pasa, entonces puede suceder que vayamos perdiendo muchas de esas amistades cuando el destino decide llevarlas a otro lugar. Y cada partida hace que una se sienta un poco huérfana en el extraño país (que en realidad ha dejado hace tiempo de ser extraño).

picnic

A mi amiga Noemi el amor la trajo un día a Berlín, aunque fuera por entonces en forma de desamor, y es ahora el amor de verdad, a la inversa, quien vuelve a llevársela y, aunque estoy contenta por ella, vuelvo a quedarme otra vez un poco huérfana.

El sábado nos invitó a un picnic de despedida y nos pidió que lleváramos la parte dulce. Así que ésta es la excusa para poner la siguiente receta.

Muffins de arroz y grosellas rojas

Rice Muffins

Receta que he sacado de aquí.

Ingredientes
(para unos 12 muffins)

1 tallo de hierba limón - 1 vaina de vainilla - 120 g mantequilla - 120 g azúcar glasé - 120 g almendras molidas - 100 g harina de arroz* - 1/2 cucharilla de levadura - una pizca de sal - 4 claras de huevo - 1 cucharada de semillas de amapola - 80 g grosellas rojas

* Según la receta original también puede utilizarse harina de trigo (aunque dejaría de ser sin gluten).

Preparación

Precalentar el horno a 180º C. Derretir la mantequilla. En un recipiente, tamizar la harina de arroz, las almendras molidas y el azúcar glasé con una pizca de sal y la levadura. Hacer un corte longitudinal a la vainilla y sacar el extracto que añadiremos a la mezcla anterior. Hacer un hoyo en el centro y poner las claras de huevo ligeramente batidas. Mezclar bien. Finalmente añadir las semillas de amapola y las grosellas y distribuir la mezcla en los moldes. Hornear unos 30 minutos, sacar, dejar enfriar un momento y desmoldar.

viernes, 4 de julio de 2008

Mi olla romana

¿Habéis entrado alguna vez en una librería y salido con una olla?
A mí me ha pasado ayer:

Römertopf

Deambulaba yo por un nuevo supercentro comercial cuando descubrí una librería de esas con libros de colorines, tapa dura y muy reducidos de precio. Como siempre, me fui directamente a los libros de cocina, donde ayer tenían además electrodomésticos rebajados de precio y ollas y, entre ellas, una Römertopf a la mitad de precio. ¡Con las ganas que tenía yo de una! Para quien no la conozca es una olla de barro para hacer asados y guisos en el horno. El nombre, que aunque traducido sería "olla romana", es el nombre registrado de la casa que las fabrica. Las más clásicas tienen unos adornos muy bonitos, la mía, supongo que al estar de oferta, es más bien minimalista, si es que se puede definir una cazuela de barro como "minimalista". Toda buena ama de casa en Alemania tiene una para los asados de los domingos y, especialmente, Navidad. Algo que para nosotros puede resultar tradicional, como es cocinar en recipientes de barro, tiene en Alemania una historia más reciente, concretamente el año 1967, cuando un fabricante alemán de cerámica comercializó esta cacerola tras un viaje a Italia donde reconoció el nicho de mercado que había en el país germano. Fue todo un éxito.

Como tenía que estrenarla (y empezar a practicar eso de la buena ama de casa), ayer, ignorando *la calor que hacía, me puse a hacer un guiso en el horno. Lo especial de estas cazuelas es que los alimentos se cuecen en su propio jugo, sin necesidad de grasas añadidas ni de añadir más líquidos. Antes de usarla se mete la olla en agua durante 10 minutos para que se "empape" y durante la cocción la olla utilizará este agua. Es difícil que se queme o que la comida se seque o se pegue, ideal para principiantes. Según el librito que venía con la olla también se pueden hacer postres y hasta panes, a ver, a ver...

Römertopf

Para empezar algo sencillo, en la misma página de la marca hay un montón de recetas (en alemán, inglés y francés). La elección fue rápida, et voilà... una sencilla carne à la turca.

Olla de carne picada con yogur
Ingredientes
600 g de carne picada de ternera o cordero - 2 cebollas - 2 tomates - 2 patatas medianas - 2 cucharadas de perejil fresco picado - 2 dientes de ajo - 1 cucharilla de piñones - 2 huevos - 200 g de yogur natural cremoso - aceite de oliva - comino, sal y pimienta

Preparación
Calentar un poco de aceite en una sartén y sofreír la carne y la cebolla picadas. Salpimentar y añadir los piñones. Echar el sofrito en la olla de barro que previamente hemos tenido unos 10 minutos en agua. Esparcir por encima el perejil picado, los tomates cortados en dados y el ajo picado. Pelar las patatas, rallarlas en grueso y añadirlas a la olla. Batir bien el yogur con los huevos y el comino, salpimentar a gusto y cubrir el resto de ingredientes con esta mezcla. Introducir en el horno frío (muy importante para que no se rompa la olla) y dejar 45 minutos a 220ºC.