sábado, 27 de abril de 2013

Bocatas vietnamitas

Hacía mucho que no probaba un garito nuevo, así que hoy, aprovechando el día tan de abril con el que amanecimos, me levanté con la intención de poner remedio a la situación. Aunque ya sabía adónde quería ir, saqué la lista de "garitos por visitar" (que en mi caso es un mapa de Google lleno de estrellitas) y me volví a cerciorar de la dirección, el Babanbè, en el céntrico barrio de Mitte. Había leído que en el Babanbè servían "bocatas francovietnamitas" y tenía mucha curiosidad.

Ready to go!

Fue precisamente en un restaurante vietnamita donde hace tiempo me enteré de que Vietnam había sido colonia francesa (¡sí, ignorante de mí!). Entonces me llamó la atención la carta tan interesante de cafés, cosa poco habitual en un restaurante asiático, por lo que me puse a leer un poco y aprendí (más vale tarde que nunca) que Vietnam había sido colonia francesa y por eso la cocina local tenía una fuerte influencia francesa, que se descubre sobre todo en los cafés, la bollería y los bocadillos de pan tipo baguette, conocidos como báhn mì.


Ya en el local, y después de inspeccionar la ubicua pizarra con el menú, le pregunté a la chica que atendía cuál era el bocadillo especial de la casa que, sin dudarlo, me recomendó el BBQ PULLED PORK báhn mì, de tiras de carne de cerdo a la barbacoa. "El de cerdo a la barbacoa it is, then!" Además de la carne de un sabor realmente muy intenso, que me ha recordado al olor que hay en los mercados asiáticos ;-), el bocadillo llevaba tiras de zanahoria y rábano encurtidos, un poco de mayonesa con chile y lima, y mucho, mucho cilantro fresco. Vamos, una ensalada vietnamita metida en una baguette muy crujiente y de centro esponjoso.



Tengo que decir que hacía tiempo que no probaba algo que me sorprendiera tanto y tan diferente, sin lugar a duda, una sorpresa muy grata. Si estáis por la zona y queréis probarlo, acompañadlo con un té helado a la hierbalimón y cerradlo con un café bombón vietnamita. Servidora va a volver a probar el resto de sabores. Por todo esto, el Babanbè se va directamente al mapa de "Berlín para glotones".

Babanbè, Tucholskystr. 18-20, 10117 Berlín-Mitte (ver en mapa)

jueves, 14 de marzo de 2013

CSI: Caso #2 - La receta perpetrada

¡Segundo caso resuelto!
En esta ocasión, el eminente equipo de investigadores de nuestro último caso CSI particular lo resolvió sin necesidad de más pistas adicionales. Hay que decir que esta vez el asesino (aunque todas las pruebas apuntan a que se trata de una asesina) había dejado una escena del crimen con evidencias bastantes claras.


Pista n.° 1: la víctima, un pollo
Pista n.° 2: salsa agridulce, picante
Pista n.° 3: semillas de ajonjolí
Pista n.° 4: brochetas

Brochetas de pollo

Víctimas
1 pechuga de pollo
3 cucharadas de salsa picante agridulce
semillas de ajonjolí
sal y pimienta

Arma del crimen
pinchos para brochetas

Modus operandi
Se descuartizó la pechuga de pollo en trozos medianos que el asesino sazonó a gusto. Después los tuvo un par de horas en la nevera en un adobo de salsa agridulce. Una vez extraídas de la nevera, las piezas fueron ensartadas en las brochetas, tres o cuatro piezas por brocheta, según el tamaño. Finalmente, y antes de pasarlas por la sartén con un poco de aceite (sólo el suficiente para que no se pegaran), se pasaron por un plato con semillas de ajonjolí para cubrirlas bien por todos los lados. Se frieron a la plancha unos minutos por cada lado.

El motivo: probablemente glotonería. ¡Hasta el próximo caso CSI!

sábado, 9 de marzo de 2013

CSI: Culinary Scene Investigation - Caso #2

De nuevo necesito reunir a un equipo de investigación competente para resolver el que va a ser el segundo caso de la serie CSI: Culinary Scene Investigation, la investigación de la escena del crimen culinario.

En esta ocasión, y tras haber retirado a la víctima, así quedó la escena del crimen. ¿Podéis ayudarme a encontrar las piezas perdidas para resolver el misterio de la receta perpetrada? Teorías, por favor, en los comentarios. Espero que con vuestra ayuda podamos resolver el caso en unos días.


En homenaje a Sherlock, mi investigador favorito.

domingo, 24 de febrero de 2013

Corona de Fráncfort, una tarta viejuna

Mi familia política alemana vive en un pueblo muy pequeño en el este de Alemania, en la Sajonia más profunda. Con sus poco más de 100 habitantes, en Puebluco del Pedregal, según su nombre en lengua vernácula, cuando uno de los mayores cumple años, todo el pueblo se pasa ese día por la casa del cumpleañero o cumpleañera para felicitarlo. Así que claro, hay que tener café, tarta y licores preparados para ofrecer. La tarta más famosa en el pueblo, la tradicional Corona de Fráncfort, la hacía hasta hace poco una de las vecinas de Puebluco del Pedregal, a la que se le encargaba siempre su preparación. Pero la mujer está ya muy mayor y no puede hacerlas más. Desde que tuve la oportunidad de probar la tarta en uno de esos cumpleaños, la he tenido rondando en la cabeza (la mayoría sabéis cómo nos funciona la cabeza a los golosos) y ayer, finalmente, la hice. Esta es de un libro cualquiera, pero estoy en "negociaciones" para obtener esa receta tan famosa en Puebluco del Pedregal. Quién sabe, a lo mejor un día puedo tomar el relevo ;-)


La Corona de Fráncfort es una de las tartas clásicas de la repostería alemana y la encontraréis en cualquier pastelería o cafetería tradicional que se precie. A pesar de ello, no sé por qué pero a mí, con ese aspecto que podría ser portada de un libro de recetas de los años 60, me recuerda a la comida viejuna de la que El Comidista escribe en una de las secciones de su blog. Comida viejuna alemana, se entiende.

Es sencilla pero algo laboriosa de hacer, y yo os recomendaría hacerla un día antes. La crema de mantequilla tiene tiempo de endurecer algo con lo que es más fácil cortarla y los sabores han asentado más. Y os aseguro que está muy rica :)


Ingredientes
Para el bizcocho:
150 g harina
150 g azúcar
2 cucharadas maicena
1 cucharadita de levadura química
125 g mantequilla a temperatura ambiente
4 huevos
2 cucharadas de ron
1 pizca de sal
1 limón, ralladura

Para la crema (relleno y cobertura):
175 g azúcar
200 g mantequilla a temperatura ambiente
5 yemas de huevo
5 cucharadas de agua
4 cucharadas de ron

Además:
100 g de crocante de avellanas (en Alemania lo venden preparado y tiene este aspecto) o avellanas tostadas picadas para una versión menos dulce
4 cucharadas de mermelada de ciruela casera de la tía Mariajo (si no tenéis una tía Mariajo que os regale mermelada casera, cualquier mermelada de alguna fruta roja valdrá, cereza, fresa, frambuesa...)
unas guindas confitadas para decorar

Preparación
Bizcocho: Precalentamos el horno a 175 °C. Batimos bien la mantequilla que estará a temperatura ambiente y el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa. Añadimos entonces la ralladura de limón, los huevos, el ron y una pizca de sal. Tamizamos la harina, la maicena y la levadura y las añadimos poco a poco a la mezcla anterior. Engrasamos bien un molde con forma de aro o de corona (de los que tienen un hueco en el centro) y espolvoreamos con un poco de harina. Vertemos la mezcla y horneamos durante aprox. 45 minutos. Cuando el bizcocho esté listo, lo desmoldamos y lo dejamos enfriar sobre una rejilla.

Crema: Preparamos un almíbar con el azúcar y cinco cucharadas de agua. En un recipiente aparte batimos a mano las yemas. Añadimos muy lentamente el almíbar a las yemas sin dejar de batir. Incorporamos el ron y seguimos batiendo hasta que la mezcla haya enfriado. En un bol grande batimos la mantequilla a temperatura ambiente hasta que esté cremosa. Entonces, y sin dejar de batir, vamos incorporando la crema de yemas cucharada a cucharada.

Para montar la tarta, hacemos dos cortes horizontales al bizcocho. Ponemos una capa de mermelada en cada corte que empapará un poco el bizcocho y una capa generosa de crema de mantequilla. Montamos la tarta presionando levemente para que las capas se peguen bien. Ahora forramos todo el bizcocho, desde el hueco del centro hacia fuera. No importa si la cobertura no nos queda perfecta, ya que al final la cubrimos con las avellanas picadas que taparán cualquier “imperfección”. Decoramos con unas estrellas de crema y las guindas confitadas, y ¡lista está la Corona de Fráncfort!